La Luz y el Ojo Humano
Muchos de los equipos electrónicos están
pensados y desarrollados para suministrar cierta clase de información
susceptible de ser percibida por alguno de los sentidos de la persona humana, en
especial el oído y la vista.
La Luz
El experimento de Newton, muestra que al
hacer pasar un rayo de luz blanca a través de un prisma, ésta se descompone en
colores que van desde el rojo al violeta, pasando por el naranja, amarillo,
verde, azul y añil. Puede afirmarse que la luz blanca no existe como tal en la
Naturaleza, sino que es la suma de todo el conjunto de radiaciones visibles que,
al integrarse en nuestro ojo, nos producen la sensación de blanco.
Si aislamos uno solo, de entre los colores que atraviesan un prisma, y que, a su
vez, se le hace pasar por otro prisma más para ver en qué se descompone, se
comprobará que el color resultante es el mismo que se había introducido. Se
habrá aislado, una radiación monocromática pura.
Estas radiaciones monocromáticas son ondas de tipo electromagnético, que se
caracterizan, al igual que las ondas electromagnéticas, por su longitud de onda y una
frecuencia determinada; entre ambas se establece la siguiente relación:

donde "c" representa la velocidad de la
luz que es, aproximadamente, de 300.000 Km/s en el vacío absoluto.
Con un instrumento que mida la energía radiada por un objeto emisor de luz
blanca, se obtiene una curva que indica la composición espectral de dicha luz
blanca. Al estudiar este espectro, se observará que más allá de los dos extremos
en los que el ojo humano es capaz de percibir sensaciones, el instrumento sigue
midiendo una cierta energía procedente de radiaciones cuya longitud de onda no
es perceptible por el mismo.

El experimento de Newton demuestra que la luz blanca
no existe, sino que es una percepción subjetiva de nuestro cerebro debido a
nuestro sistema de visión.

Los radiaciones luminosas que nuestro ojo
es capaz de percibir constituyen una pequeño franja del conjunto de las ondas
electromagnéticas.
Las radiaciones electromagnéticas que
percibe el ojo humano, conforman una pequeña banda que va desde los 3,85xlO8
MHz., a los 7,9xlO8 MHz.
A las radiaciones por debajo del rojo se las denomina infrarrojas, y a las
superiores al violeta, ultravioletas.
Estas radiaciones electromagnéticas se transmiten en forma de "cuantos de
energía" (son los denominados fotones) que, dependiendo del foco que los emite,
tienen una frecuencia determinada. La energía que portan los fotones es
directamente proporcional a la frecuencia de la señal emisora y a una constante
llamada constante de Plank. De tal manera que:
donde "h" es la constante de Plank y "f'
la frecuencia del fotón.
Toda radiación electromagnética, visible
o no, transporta una cierta cantidad de energía que depende de la propia energía
del fotón y del número de fotones recibidos.
Estas cantidades de energía, tanto emitidas como recibidas, han sido ponderadas
y delimitadas creándose unidades para que puedan ser medidas.
Si se dispone de una esfera con un cierto radio "R", que se toma como unidad, y
en cuyo centro existe un punto emisor radiando fotones en todas direcciones y
con la misma intensidad y que forma un cono sólido desde el centro de la esfera
a su superficie. La base de este cono no será plana, sino que tendrá una cierta
curvatura, y su superficie se mide en estereorradianes. El estereorradián es el
ángulo que proporciona una unidad de superficie de la base del cono formado. Si
el radio de la esfera tuviese 1 m. de longitud, un estereorradián será aquel
ángulo que formaría un cono con una superficie en la base de 1 m2
La intensidad del foco emisor se mide en "candelas" y proporciona la cantidad de
luz emitida que pasa por el ángulo sólido de un estereorradián. A la cantidad de
energía que atraviesa la superficie del cono sólido en la unidad de tiempo se le
denomina flujo luminoso, y se mide en "lumen".
La candela, el lumen y el estereorradián guardan relación entre sí, de tal
manera que:
1 candela = 1 lumen / 1 estereoradián
Si se sitúa en el lugar del cuerpo
receptor de luz, la cantidad de flujo luminoso recibido por una unidad de
superficie se le denomina iluminación y viene expresada en "lux",
estableciéndose la equivalencia siguiente:
1 lux = 1 lumen / 1 m2
El Ojo Humano y la Visión
La estructura de una cámara fotográfica
es comparable con la constitución del ojo humano. La cámara negra del ojo está
constituida por una esfera llena de un líquido denominado humor vítreo, el
objetivo lo constituyen la córnea y el cristalino; el diafragma, el iris con la
pupila; la superficie fotosensible, la retina; y el obturador, sería el párpado.
Si se comienza por la recepción de una imagen, se puede afirmar que lo que llega
al ojo sólo es la luz reflejada por los objetos, excepción hecha de los cuerpos
emisores.

Partes del ojo humano
Así, dependiendo de la intensidad
luminosa que llegue al ojo humano, la pupila se ajusta de forma automática e
involuntario, abriendo o cerrando más o menos la apertura del iris para que la
imagen recibida al pasar por el cristalino se proyecte sobre la retina.
El cristalino es una lente biconvexa de foco variable que proyecta la imagen
sobre la retina llevándola al punto de la misma en que la imagen es más nítida y
con un correcto enfoque.
La córnea es una membrana que envuelve al ojo y que encierra el humor acuoso, un
líquido viscoso aposentado delante de la pupila que, junto al humor vítreo
contenido en la cámara posterior, sirve para mantener turgente al ojo.
De todos los componentes del ojo, el más importante es la retina. Es aquí donde
se realiza la percepción de la imagen. Es la décima capa de una película formada
por diez. Las nueve primeras están compuestas de neuronas, en su mayor parte, y
son atravesadas sin ningún tipo de dificultad por los fotones provenientes del
exterior.
La retina está constituida por una enorme cantidad de captadores fotosensibles,
cada uno de los cuales da en cada momento información correspondiente de la
intensidad y el color de la radiación incidente. Estos captadores fotosensibles
son de dos tipos: conos y cilindros o bastones; se los conoce con estos nombres
debido a su forma. Los conos y los cilindros son las terminaciones de una gran
cantidad de fibras nerviosas que forman el nervio óptico, el cual se encarga de
transmitir todas las informaciones a las superficies estriadas del cerebro
situadas en el lóbulo occipital. Los conos poseen un enlace nervioso individual
con el cerebro, mientras que los bastones van unidos a un mismo conducto
nervioso por grupos que pueden llegar a ser miles de ellos. De aquí que los
conos den mensajes sensoriales más precisos y que los bastones tengan una mayor
sensibilidad, incluso con niveles de energía luminosa muy bajos.

Curva de sensibilidad relativa del ojo en
función de las longitudes de onda de las radiaciones percibidas.

Esfera con un foco puntual de radiación uniforme y
omnidireccional. Angulo sólido, cuya unidad es el estereorradian, desde el que
se ve una superficie (S ) desde el foco puntual: es la superficie que determina
en la esfera de radio unidad la figura geométrico que tiene por vértice el punto
y, cuyas aristas, pasan por el contorno de la superficie.
Todo lo que se sabe acerca de la
recepción de una imagen por el ojo, y la interpretación que de ella realiza el
cerebro, se ha obtenido de una manera experimental estudiando y comparando el
comportamiento del ojo ante los estímulos a que era sometido.
Examinando al microscopio la superficie de la retina se comprueba que la
densidad de los conos es mucho mayor que la de los bastones en una zona situada
en el extremos opuesto de la pupila, denominada mancha amarilla. La parte
central de esta zona, denominada fóvea, está desprovista totalmente de bastones,
mientras que la densidad de conos es máxima.
En la fóvea, los conos son de tres tipos diferentes dependiendo del tipo de
radiación a la que sean sensibles.
Estos conos permiten realizar la percepción cromática de las imágenes. Los
bastones son los encargados de la luminancia, o visión monocroma (de blanco y
negro). Este hecho, junto con la mayor sensibilidad de los bastones, explica el
porqué, ante bajos niveles de iluminación, se dejan de percibir los colores, y
la imagen que nos queda es en blanco y negro (a la noche todos los gatos son
pardos).
Los conos y los cilindros están inmersos en un medio líquido que toma
instantáneamente color blanco ante la presencia de fotones, volviendo más
lentamente a su estado inicial cuando se produce el cese de fotones en la fuente
emisora. Este retardo en la vuelta al estado inicial, se admite que es debido al
proceso inverso de la reacción fotoquímica que se produce ante la presencia de
fotones y tiene una duración de, aproximadamente, 50 x 10-3
seg.
Curva de Sensibilidad Relativa
La sensibilidad del ojo con respecto a
las radiaciones colorimétricas no es uniforme en toda la banda del espectro
visible, es decir, para tener la misma sensación subjetiva de intensidad
luminosa de dos colores diferentes, una de dichas intensidades será más elevada
que la otra, dependiendo de la posición de su frecuencia dentro del espectro.

El experimento del trébol de Young muestra cómo se realizó la mezcla aditiva de
tres colores primarios, rojo, verde y azul, y que pueden producir la sensación
de blanco.
Esta diferencia de sensibilidad queda expresada en la
siguiente tabla:
|
l (nm)
|
Vl
|
l
|
Vl
|
l
|
Vl
|
|
475
|
0.1126
|
515
|
0.6082
|
645
|
0.1382
|
|
480
|
0.1399
|
520
|
0.7100
|
650
|
0.1070
|
|
485
|
0.1693
|
550
|
1.0000
|
655
|
0.0816
|
|
490
|
0.2080
|
600
|
0.4900
|
660
|
0.0610
|
|
495
|
0.2586
|
625
|
0.3210
|
665
|
0.0446
|
|
500
|
0.3230
|
630
|
0.2650
|
700
|
0.0010
|
|
505
|
0.4073
|
635
|
0.2170
|
750
|
0.0001
|
|
510
|
0.5030
|
640
|
0.1750
|
770
|
0.0000
|
Integración de la visión
Para entender mejor esta propiedad se
puede partir de un pequeño experimento:
Se dirigen tres focos de luz, uno rojo,
otro verde y otro azul, hacia la superficie de un mismo plano, de tal manera que
haya una zona donde incidan los tres focos a la vez. También habrá áreas en las
que sólo incida un foco y sectores donde lo hagan dos. En las zonas donde hay
varios colores incidentes, el ojo (o más bien el cerebro, ya que es aquí donde
se produce esta característica) es incapaz de distinguir los colores que inciden
sobre la zona, puesto que lo que se percibe es la integración de dichos colores.
Así, por ejemplo, en la zona donde incidan los tres focos se tendrá la sensación
de blanco, mientras que en las zonas de dos colores se percibe, según el caso,
la mezcla de ambos. Cuando la mezcla de colores está formada por radiaciones
situadas en los dos extremos del espectro visible, el rojo y el violeta, la
impresión coloreada que se percibe no corresponde con ninguna de las radiaciones
monocromáticas que se obtiene cuando se hace que la luz solar atraviese un
prisma. Se obtiene, así, una gama de colores subjetivos denominada gama de los
púrpuras.
Al igual que esta sensación subjetiva,
hay tres parámetros psicofísicos que hace diferenciar una percepción coloreada
de otra.
La luminancia
En una imagen en blanco y negro
(monocromática) se atribuye más luminancia, brillo, a sus partes blancas que a
las grises, y más a las grises que a las negras. Si ahora se observa una imagen
en color, se establecen las mismas diferencias entre las partes muy iluminadas y
las que quedan en la sombra, independientemente del color que tengan. El ojo no
responde de igual manera ante igual intensidad de iluminación de dos colores
diferentes; y así, ante dos colores con diferente iluminación, se produce la
sensación de que tienen la misma. A la energía luminosa percibida se le denomina
luminancia y es diferente de la realmente emitida.
Los experimentos realizados demuestran que el ojo puede distinguir cerca de mil
niveles de luminancia diferentes, desde el umbral de percepción hasta el de
deslumbramiento.
El Tono o Matiz
El Tono se puede definir como el
atributo que permite diferenciar y separar la longitud de onda predominante de
la señal recibida, es decir, la visión distinta de los colores cromáticos. Son,
aproximadamente, 250 tonos diferentes los que el ojo humano es capaz de
distinguir, a los que hay que añadir los correspondientes a la gama de los
púrpuras.

Fases en que se puede dividir el fenómeno
de la visión.
Saturación
La saturación da la noción de pureza de
color o, lo que es lo mismo, la mayor o menor mezcla de blanco con el color
cromático, proporcionando la posibilidad de distinguir un color vivo de un color
pálido.
La cantidad de colores distinguibles, en función de su tono y saturación, es del
orden de 20.000. Por lo tanto, la cantidad de estímulos visuales distinguibles,
en función de estos tres parámetro, supera el millón, y quedan perfectamente
definidos en función de los mismos.
Agudeza visual
Debido a que los elementos perceptores,
conos y bastones, de la superficie de la retina no están unidos unos a otros,
sino que hay una cierta distancia entre ellos (alrededor de 2 x 10-6
m. en la zona más densa), dos fuentes concretas, próximas entre sí, proyectarán
su imagen sobre el mismo cono, con lo que el cerebro sólo recibirá una
información sensorial. Al ser la distancia focal del cristalino de 2 cm., el
mínimo ángulo que pueden formar los dos rayos luminosos para tener una
percepción separada es de medio minuto. Aunque, habitualmente, se toma como
media el ángulo de 1 minuto.
Este límite de agudeza visual es muy importante en el campo de la televisión, ya
que no tiene mucho sentido reproducir imágenes con una definición por encima de
este ángulo separador.
Por otro lado, aprovechando esta cualidad del ojo, podemos conseguir que con
tres puntos muy próximos entre sí con información de color, tan sólo se pueda
percibir la integración de los tres puntos luminosos. Esta es la base de los
sistemas de televisión en color actualmente explotados.
Memoria visual
El efecto que se produce en la retina al
incidir los fotones de luz sobre el líquido en el que están inmersos los conos y
bastones, y el tiempo que tarda, aproximadamente, una imagen en desaparecer,
como tal efecto percibido, una vez que ha cesado el estímulo es de 50 x 10-3
seg.
como media. Si antes de que transcurra este tiempo, el ojo recibe un nuevo
estímulo, la impresión visual que se tendrá será la suma de las dos. Si el
tiempo de separación es mayor de 50 x 10-3 seg. la visión
es distinta, produciéndose el efecto de parpadeo.
Esta propiedad es utilizada en la reproducción de imágenes animadas, tanto en
televisión, donde se proyectan 25 imágenes por segundo, como en el cine, donde
la velocidad es de 24 imágenes.
La memoria visual es válida también para estímulos de cromaticidad diferentes,
donde la suma de estímulos sucesivos producirá la misma sensación que la
ocasionada por una radiación continua compuesta por diferentes radiaciones que
coinciden con el grupo de estímulos sucesivos. Si se divide un círculo en siete
sectores, cada uno de ellos con uno de los colores del espectro visible y se lo
hace girar por el eje que pasa por su centro a una velocidad suficiente, se
percibirá un blanco grisáceo, indicando que se ha realizado una integración de
los colores.
El aprovechamiento de estas características del ojo para el desarrollo de los
sistemas de televisión ha sido determinante a la hora de conseguir equipos de un
diseño no demasiado complicado y con costos no muy elevados.
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