El síndrome de Asperger
Estos/as jóvenes pueden
conocer al dedillo su tema de interés, pueden escribir con asombrosa soltura
y poseer en general una sensibilidad especial para la música y las imágenes.
Su talento, sin embargo, choca en ocasiones con el aislamiento social. Apenas
comprenden el doble sentido de las frases, rehuyen las conversaciones
triviales y sus demostraciones afectivas nunca son espontáneas. Quienes
sufren el síndrome de Asperger, sufren un trastorno neurológico que ha sido
novelado entre otras en «El curioso incidente del perro a medianoche» la
historia de Christopher, un personaje de 15 años capaz de recitar los números
primos hasta 7.507 o explicar la Teoría de la Relatividad, pero al que le
cuesta relacionarse con otros seres humanos.
A estos/as jóvenes se le
diagnostica este trastorno a partir de que su familia advierte que les pasa
algo, pero sin saber qué, en ocasiones al leer un libro sobre Asperger se los
ve retratados, es en muchos de estos casos cuando las familias deciden
aislarse de las amistades que frecuentaban, familiares o radicarse en un sitio
más pequeño que mejor se adapte a estos jóvenes. A partir de ese momento
comienzan los contactos con neurólogos hasta dar finalmente con el trastorno.
Este colectivo aglutina a muchas personas, pero pocos aún son los
diagnosticados.
Los afectados por este
trastorno sufren tres síntomas generalmente comunes:
1)
alteración primaria de la interacción social (dificultad para formar
amistades verdaderas o ausencia de reciprocidad social y emocional),
2)
rigidez mental y de comportamiento (actitud poco flexible ante cambios,
intereses inusuales o movimientos repetitivos y estereotipados) y
3)
características del lenguaje y de la comunicación (dificultades para
captar las claves sociales de su ambiente, para anticiparse a hechos o
vivencias o problemas para entender expresiones faciales).
Es común escucharlos decir
que no soportan el sonido agudo, que tienen muy agudizado el oído y también
el tacto y se los observan que mantienen a duras penas una conversación
mirando a los ojos, también sufren sinestesias: son capaces de ver imágenes
mientras escuchan una canción o apreciar sabores cuando alguien les habla.
Estas personas desde muy jóvenes
acumulan grandes cantidades de datos y conocimientos sobre diversos temas y no
dudan en exponerlos públicamente cada vez que tienen oportunidad dando la
impresión de ser auténticas enciclopedias andantes.
Quienes sufren el síndrome de
Asperger se caracterizan también por la falta del sentido del humor. Los
afectados tienen dificultades para comprender los chistes fáciles y también
los dobles sentidos de algunas frases o expresiones hechas.
Pocas son las personas que están
en condiciones de comprender a quienes padecen este trastorno, esta situación
los lleva irremediablemente al aislamiento, al rechazo social, es en las
escuelas donde se debe trabajar precisamente con estos temas. Es un síndrome
incomprendido y los que lo padecen llevan siempre con ellos el sufrimiento
aunque pocas veces lo exteriorizan, es usual escuchar tipificarlos como que
les falta educación. El mundo ante ellos se presenta muy agresivo. Sienten un
desprecio absoluto por la moda, visten como se sienten bien y actúan de
acuerdo a sus principios.
Las relaciones de pareja son
para los que padecen el síndrome de Asperger complicadas, sus manifestaciones
afectivas no son espontáneas. Los asperger se entienden muy bien con los
asperger, pero no con el resto, a veces son fríos, distantes y están muy
metidos en sus temas, son como el sistema operativo LINUX y el resto de la
gente como el WINDOWS. La dificultad radica en relacionar los unos con los
otros.
En general estos/as jóvenes
tienen hermanos/as mayores o menores que no sufren este trastorno. El síndrome
de Asperger se cree que es hereditario, pero aún no se ha obtenido suficiente
certeza en los resultados que permitan asegurarlo. Por el momento, las
estrategias de intervención psicológica no son las únicas que han
demostrado ser eficaces con estos enfermos crónicos a los que a veces se les
confunde el diagnóstico con síntomas de patologías psiquiátricas y psicológicas
como esquizofrenia, trastorno de la ansiedad, depresión.